¿Para qué sirve el miedo?
Si eres nuevo en el blog, y te gustan sus contenidos puedes suscribirte mediante RSS Pinchando aquí. O recibir los últimos artículos directamente en tu correo electrónico ¡Gracias por tu visita!

Seguramente ya estamos tan acostumbrados al miedo que nunca nos hemos puesto a pensar si tiene algún motivo, o sí sirve para algo. Supongo que hay algunas personas que estarán más acostumbradas que otras, pero seguramente todos conocerán de sobra las sensaciones que se producen en dicho estado.
El miedo no le gusta a nadie, o a nadie normal, y seguramente si pudiéramos evitar tenerlo, lo haríamos, pero ¿para que sirve? ¿Haríamos bien en quitarnos el miedo de nuestro cuerpo?
Lo primero que tenemos que tener claro, es que el miedo no está “gratuitamente” en nuestro organismo. La mayoría de nuestros comportamientos han sido perfeccionados durante varios millones de años para ayudar a nuestro cuerpo. Y éstos nos resultan tremendamente útiles en varias ocasiones de la vida diaria, aunque con el paso a la vida en civilizaciones muchos de ellos han quedado un poco anticuados
Hay una frase que me gusta mucho, y es la siguiente: “…Los sentimientos consisten en la percepción de los cambios fisiológicos producidos por la idea emocional…”
Cuando sentimos miedo, pasamos por dos etapas: La reacción de alarma y la fase de resistencia. Las dos etapas están “preparadas” para una situación de alto riesgo, muchas veces sin ellas podríamos morir. Son algo así como (salvando las grandes diferencias) las regletas que protegen a los ordenadores de un aumento de la tensión, en este caso la regleta es el miedo, el ordenador nosotros y el aumento de la tensión eléctrica un criminal que nos persigue (sería más lógico un tigre o un leon, pero en estas épocas…)
Supongamos qué: es de noche vamos caminando tranquilamente, y de repente vemos un grupo de pandilleros que nos gritan y empiezan a correr hacía nosotros. Seguramente sentiremos una fuerte sensación de miedo, junto con toda esta secuencia:
_ Nuestra frecuencia de respiración y nuestro volumen aumentara (respiramos más y más profundo)
_Aumentara también la frecuencia y el volumen cardíaco (nuestro corazón late más rápido y mueve más sangre)
Esto ocurre porque el organismo se prepara para correr. Debemos salir de allí lo más rápido posible, para ello cogemos más oxigeno del aire (para producir energía en el metabolismo) y enviamos la sangre rápidamente a los músculos, para que utilicen ese oxigeno. ¡Unos segundos más o menos podrían significar vivir o morir!
_Unas décimas de segundo más tarde, se dilatan las pupilas, de esta forma conseguimos entra mayor cantidad de luz a nuestra retina y aumenta así nuestra capacidad para percibir los movimientos
_ El hígado hace su labor en unos pocos segundos más tarde aportando azúcar (movilidad del glicógeno) a la sangre, necesaria para producir energía (ATP) junto con el oxigeno.
_ Aumenta la coagulabilidad sanguínea y la cantidad de linfocitos en la sangre. Esto es por si nos dejan heridos, de esta manera nuestras probabilidades de que su ataque nos infecte de muerte bajan muchísimo.
Estos procesos se originan en unos pocos segundos y duran algunos minutos, como mucho. Sí la situación de peligro se hace más larga pasamos a la fase de resistencia:
_En general se producen unas cuantas secreciones glandulares (mineralcorticoides y glucocorticoides) que disminuyen la efectividad de la reacción de alarma, pero mantienen al organismo “en alerta” preparado para reaccionar en posibles complicaciones.
Como podemos ver, el miedo no es solo esa horrible sensación, el miedo es un estado general del cuerpo que consiste en todas esos procesos fisiológicos iniciados por el cerebro y efectuados por decenas de reacciones metabólicas.
A partir de ahora, espero que la próxima vez que tengas miedo (siempre que no sea cuestión de vida o muerte) pienses en todo lo que tu cuerpo está haciendo para “salvarte la vida” y ¡agradezcas sentirlo!





(2 votos, puntuación: 4.5 de 5)









Leave a Reply